Historias de La Inseguridad S.A, episodio nº 4

jueves, 2 de febrero de 2012
¡Ay, ay, ay! que me temo lo peor. Con el Convenio como está, y como se va a poner (negro, negro) es como para fiarse de la patronal y de la representación de los trabajadores cuando se citan para reunirse en Madrid. Cualquier día de estos nos llaman de la oficina y nos comunican que han llegado a un acuerdo los de la "Comisión Paritaria" y que le tenemos que poner dinero encima a la empresa, que la cosa está muy mala y no sacan beneficios.

"¿No le han mandado por fax el nuevo texto colectivo? Si, si, usted no se lo creerá pero los del convenio han pactado que mientras siga lo de la crisis hay que arrimar el hombro para que no cerremos el negocio." Así que, de ver un duro nada de nada. En la oficina el corrillo cada vez era más grande, y el Delegado-Gerente con mando en plaza, cada vez más crecido: "Oiga ustedes, que aquí no hay nada que hablar, que lo que han firmando en Madrid vuestros representantes es un asunto de de obligado cumplimiento... haber si nos vamos a creer que las cosas se firman para nada" otro jefecillo por atrás remataba la faena: "pero vamos a ver, aquí de lo que se trata es de garantizar los puestos de trabajo para un futuro, que esto de la crisis no va a durar para siempre".

Lo cierto y verdad es que, en un momento se armo una montonera increíble, tanto jaleo que el mismísimo Director de Zona, desde su despacho acristalado con vista a la sala de operaciones, dio las instrucciones precisas para que se desalojara las oficinas sobre la marcha y ordenó a la administrativa a que ejecutara los nuevos acuerdos: "el dinero que sale por un lado entra por el otro, se le manda la nómina al trabajador a su casa para que la tenga de recuerdo y santas pascuas, que no estamos para perder el tiempo en menudencias".

A mi el incidente no me sentó nada de bien, que hasta me puse mareado de pensar lo que me estaba pasando. Necesitaba poner en orden mis ideas. Me escabullí entre trabajadores que barruntaban en el pasillo posibles fechas para movilizaciones, notas de prensa, pancartas y envíos masivos de e-mails a la plantilla. Ya en el exterior, sensatamente me dio por sentarme unos minutos en el banco que había junto al edificio de mi empresa, antes de coger el coche para volver a casa. Cerré por un momento los ojos a ver si se me pasaba el mareo. Uno, Dos, Tres... Bip,Bip,Bip abro los ojos de nuevo y me veo acostado en mi cama con el despertador susurrándome al oído que era la hora de levantarme. Ahora caigo: Una tremenda pesadilla se me coló en mis sueños y me ha estado amargando toda la noche. ¡Menudo culebrón me he montado yo solo! Y todo por acostarme dándole vueltas a lo mal que la situación... Al final la culpa la va a tener mi mujer, que medio de guasa, medio en serio me comentó antes de acostarnos: Tal y como está la cosa, cualquier día te van a llamar de la empresa para que le pongas dinero de tu bolsillo...



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